
Las clases de fuego designan una clasificación normalizada que agrupa los incendios según la naturaleza del combustible involucrado. En Francia, la norma NF EN 2 distingue cinco clases principales, identificadas por las letras A, B, C, D y F. Cada clase requiere un agente extintor específico, y un error de emparejamiento puede agravar el siniestro en lugar de controlarlo.
Baterías de litio-ion: el combustible que escapa a las clases tradicionales
La clasificación A-B-C-D-F fue diseñada para combustibles bien identificados (sólidos, líquidos, gases, metales, grasas). Las baterías de litio-ion plantean un problema diferente: su calentamiento térmico combina una reacción química interna auto-mantenida, una liberación de gases inflamables y temperaturas muy altas.
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El CNPP, en un dossier técnico publicado en 2023-2024, subraya que los fuegos de baterías de litio-ion no pertenecen claramente a las clases A, B o C. Las guías internas recomiendan agentes específicos como aerosoles encapsulantes o niebla de agua de alto rendimiento, y sobre todo un enfriamiento prolongado en lugar de una extinción instantánea.
Concretamente, un extintor de polvo ABC puede interrumpir las llamas visibles de una batería en combustión, pero no detiene el calentamiento térmico interno. La batería puede reencenderse varias horas después de la intervención. Para saber todo sobre las clases de fuego y extintores, esta particularidad de las baterías de litio merece una atención especial ya que su presencia aumenta en los locales profesionales y domésticos (patinetes, bicicletas, ordenadores portátiles).
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Clases de fuego A a F: lo que quema cada categoría
La clase A cubre los fuegos de materiales sólidos que forman brasas: madera, papel, cartón, tejido, ciertos plásticos. Son los incendios más frecuentes. El agente privilegiado es el agua, pulverizada o con aditivo, porque enfría el material por debajo de su temperatura de auto-inflamación.
La clase B agrupa los fuegos de líquidos o sólidos liquefaccionables: gasolina, disolventes, aceites minerales, pinturas, alcoholes. El agua proyectada en chorro completo sobre un fuego de clase B puede provocar una proyección de líquido en llamas. La espuma o el polvo BC/ABC son adecuados, ya que sofocan el foco aislando el combustible del oxígeno.
La clase C se refiere a los fuegos de gases: propano, butano, metano, acetileno. El primer reflejo antes de cualquier extinción es cortar el suministro de gas. Apagar la llama sin cortar la fuga crea un riesgo de explosión por acumulación de gas no quemado en el local.
Metales y grasas: las clases D y F
La clase D se dirige a los fuegos de metales combustibles (magnesio, aluminio en polvo, sodio, titanio). Estos fuegos alcanzan temperaturas extremas. El agua está estrictamente prohibida porque provoca una reacción violenta con ciertos metales. Solo agentes extintores especiales a base de polvo seco específico (grafito, cloruro de sodio) son adecuados.
La clase F designa los fuegos de aceites y grasas de cocina. Su temperatura de auto-inflamación es alta, y el agua provoca un boil-over (proyección explosiva de grasa hirviendo). El extintor adecuado contiene un agente químico húmedo que forma una capa de saponificación en la superficie del baño de grasa.
Extintor de agua, polvo, CO2 o espuma: criterios de elección concretos
La elección de un extintor no se resume a la clase de fuego. Tres parámetros adicionales determinan el aparato adecuado para un local dado.
- Los daños colaterales del agente extintor cuentan tanto como su eficacia. El polvo ABC apaga eficazmente las clases A, B y C, pero se dispersa por todo el local, corroe los componentes electrónicos y hace que la limpieza sea muy costosa. La Federación alemana de bomberos recomienda desde 2024 evitar el polvo en los edificios públicos por esta razón.
- El CO2 (dióxido de carbono) no deja residuos y es adecuado para locales informáticos o equipos eléctricos bajo tensión. Su alcance es corto y se disipa rápidamente, lo que lo hace menos efectivo en fuegos de clase A con brasas profundas.
- La espuma AFFF ofrece un buen compromiso para entornos mixtos (oficinas con mobiliario y pequeños stocks de líquidos) ya que cubre las clases A y B sin las desventajas del polvo. Su compatibilidad con equipos eléctricos bajo tensión sigue siendo limitada.

Cocinas profesionales y clase F: los requisitos de los aseguradores
Un extintor de clase F en la pared de una cocina profesional ya no es suficiente para satisfacer las condiciones de cobertura de varios aseguradores europeos. FM Global, en la revisión 2024 de su ficha técnica sobre las operaciones de cocción comercial, exige la presencia de sistemas de extinción fijos automáticos bajo campana para que los daños relacionados con un fuego de freidora estén completamente cubiertos.
Este requisito va más allá del marco de la simple clasificación NF EN 2. Un operador de restaurante que se equipa únicamente con un extintor portátil de clase F cumple con la regulación básica sobre los medios de primera intervención, pero corre el riesgo de un rechazo de cobertura por parte de su seguro en caso de siniestro en un puesto de cocción.
Verificación y mantenimiento de los extintores
Un extintor no verificado pierde fiabilidad. La regulación francesa impone una verificación anual por un técnico competente y una revisión completa (recalificación) según intervalos definidos por el tipo de aparato. El manómetro en la zona verde no garantiza por sí solo el buen funcionamiento: juntas, manguera, polvo compactado o espuma caducada pueden hacer que el aparato sea inutilizable el día que se necesite.
Un extintor mal elegido o no mantenido agrava el riesgo en lugar de reducirlo. La aparición de nuevos combustibles como las baterías de litio-ion, combinada con las crecientes exigencias de los aseguradores sobre las cocinas profesionales, impone superar la simple lectura de los pictogramas A-B-C en la etiqueta. La elección de un extintor se hace local por local, cruzando la naturaleza de los combustibles presentes, las restricciones de limpieza después de su uso y las condiciones de cobertura aseguradora.